El pelo siempre metido en los ojos, o en la boca, o en la bufanda.
El viento, rompiendote los ladrillos, la piel y las ganas.
Este invierno es tuyo (no había notado este frio hasta la última despedida)
El pelo siempre metido en los ojos, o en la boca, o en la bufanda.
El viento, rompiendote los ladrillos, la piel y las ganas.
Este invierno es tuyo (no había notado este frio hasta la última despedida)
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Hay despedidas más frías que el crudo invierno, en eso llevas toda la razzón