Nunca la entendi, ni siquiera en aquel email que me decia toda la verdad, incluso que era un email por que era demasiado cobarde como para decirlo cara a cara.

Sus contradicciones, su provocación, sus escusas, su forma ridícula de pedir perdón, sin embargo esto era lo de menos, por que como también dice en el email yo siempre he estado ahí, para hacer lo que ella quisiera y le he consentido (y mal) todo lo que ha querido, como el que mal cria a un hijo dandoselo todo.

 

Y ahora vuelves, en otra piel, con otro nombre, para hacer lo mismo... y ya no se si estoy enganchada de la una o de la otra.

Ya no se nada...