Y es que si hay un día que la guapa de la biblioteca, donde llevo enclaustrada un tiempecito, se viene a sentar en mi mesa justo en frente de mi, ese día, justo a esa hora, será a la que yo me tenga que ir echando leches a hacer selectividad por segunda vez. Esto no es justo... pero bueno que le vamos a hacer, por lo menos los exámenes me han salido bien.

"¡Santa María!" como decía el chiste