Somos torpes, yo desde siempre, tu no se.

Me dí cuenta aquel día que bajamos el descampado del parque de atracciones de la mano (en busca de unos arbustos que nos librasen de tener que hacer uso de los baños en San Pepe).

Somos torpes también en las palabras, por que cuanto más queremos decir menos podemos y solo hacemos uso de nuestra labia (que de eso si que tenemos bastante) para la disuasión de problemas, generales, que con los nuestros también somos torpes.

Torpes, torpes como patos también, con las personas que nos gustan, dándoles mil vueltas a las cosas más simples, diciendo cosas sin sentido... y para que hablar del quedarse en blanco.

Y somos torpes entre nosotros pero como nos conocemos bajamos de la manita.