Le abrazó por detrás, apoyó la barbilla en su hombro y se quedaron así, inmoviles. Le dió el beso más inocente del mundo en la nuca y penso en si sabría que le gustaría que acabase en el más tiernamente obsceno de los besos. Vío como se le erizaba la piel... Se giró, le sonrió y se le escapo entre los brazos...

Y esta es la historia que terminó antes de comenzar.